sábado, 11 de mayo de 2013

Precioso Cuento Para La Autosuperacion


Deja De Conformarte, Es Hora de Salir de tu Zona de Confort


Los seres humanos tenemos la capacidad de acostumbrarnos a cualquier situación, por difícil que parezca al principio, solo nos lleva una o dos semanas para reconocer un espacio, aceptarlo y acostumbrarnos a el.

Es innegable la capacidad de camuflaje que tenemos.

Cómo una persona que vive en el centro del país, al cambiar su lugar de residencia por un lugar costero, pasa de estar acostumbrado a temperaturas bajas por unas que exceden sus costumbres.

Al principio, su vida será un poco difícil, tendrá que cambiar muchos hábitos, su vestuario, sus horarios, etc.

Después de algún tiempo, no dejará de sentir alguna molestia, pero será más aceptable incluso, se adaptara más con su estilo de vida.

En esta ocasión, les traigo un cuento del Doctor Camilo Cruz, que habla acerca de la costumbre que se va aferrando poco a poco a nuestra vida, convirtiéndose en algo difícil de erradicar.

La historia comienza hablando de un maestro y un discípulo, que decidieron recorrer el mundo, conocer diferentes culturas, descubrir otros estilos de vida y aprender  algo nuevo,  de cada una de las personas que se encontraban en el camino.

Un buen día, caminando por las montañas de Suramérica, llegaron a un lugar muy bello, era una pequeña granja, ubicada en medio de arboles y verdes praderas. Allí, en medio de la naturaleza, había una hermosa casita, colorida y pequeña, que se veía cada vez mas diminuta comparada con el paisaje inmenso del lugar.

El maestro le dijo a su discípulo, señalando el lugar

-Allí, pasaremos la noche-

Al llegar los recibieron con gran amabilidad, los habitantes de la pequeña casa, eran una pareja de esposos de edad avanzada en conjunto con sus cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, que conformaban una familia solitaria en medio de aquel sitio.

No dudaron en ningún momento en ofrecerles hospedaje y comida, pese a su notoria pobreza.


En la noche, durante la cena, el maestro quiso saber un poco más acerca de la forma de vida de aquella familia.

- Mi discípulo y yo, hemos recorrido muchos lugares en el mundo, compartiendo vivencias con un sinnúmero de personas, a cada una le preguntamos acerca de sus vidas, su economía, sus relaciones; en esta ocasión, sin ser imprudente, me gustaría saber, en que se basa su sostenimiento económico, siendo una familia de 6 miembros, quisiera saber un poco mas ¿cómo hacen para generar ingresos monetarios?

El padre, tomo la palabra y les contó que en la granja solo tenían 1 animal que cubría todas sus necesidades.

Se trataba de una vaca, era la consentida de la familia y la querían como un miembro más. Al amanecer, el hijo mayor de la familia, la ordeñaba. Sus hermanas se encargaban de hacer mantequilla y queso para la casa, y su hermano menor, vendía la leche restante en un poblado cerca. Con el poco dinero que obtenía, compraban grano y pan para el sostenimiento de la familia. Era una vida difícil, pero se había acostumbrado a vivir así, un poco apretados, pero sin pasar hambre.

Después de la cena, durmieron placenteramente en una cama que habían destinado para su descanso.

A la mañana siguiente, los despidieron deseándoles un buen viaje.

Antes de salir de aquel lugar, vieron la vaca pastando en el camino, el maestro miro al discípulo, de manera seria y con una voz seca le dijo

-Empuja la vaca por el precipicio-

EL discípulo no podía creer lo que escuchaba y con temor a equivocarse pregunto

-¿escuche bien maestro? Usted quiere que empuje la vaca por este abismo donde le espera una muerte segura?-

-Escuchaste bien, dijo el maestro-

-El discípulo, tratando de hacerlo desistir, le recordó, ¡maestro! La vaca es el sustento de aquella familia, que tan amablemente nos han tratado-

El maestro le lanzo una mirada helada, que lo dijo todo y no dejo pie para mas reproches.

El discípulo sin dudarlo y para no caer en desobediencias, temblándole las manos y con un nudo gigantesco en su garganta, empujo la vaca, que cayo sin mayor esfuerzo por aquel precipicio.

El discípulo siguió su camino acongojado y dolido por la actitud de su maestro, siendo un hombre tan sabio, pero jamás volvió a referir el tema.

Durante años lo acompaño aquel pensamiento. No podía sacar de su mente aquella escena, aquel momento, lo marco para siempre.

Siguió su proceso hasta convertirse en un Maestro.

Años más tarde, sin lograr olvidar el episodio, volvió a aquella pequeña granja, con el corazón en la mano, tratando de descubrir el destino de aquella familia.

A lo lejos se veía una casa enorme y hermosa, totalmente distinta a la que él recordaba; su verdes pastos eran recorridos por un ganado grande y bello, además de un sinnúmero de animales, cerdos, gallinas, caballos, cabritos, ovejas, etc.

Inmediatamente, pensó que no podía ser la misma familia, los dueños de aquella ostentosa granja, llena de animales y una casa tan digna de una familia de la realeza. Se imaginó que aquella familia pobre, había vendido lo único que les quedaba, y se habían marchado a otro lugar.

Al llegar, se encontró con la sorpresa que se trataba de la familia, dueños de aquella vaca, que años atrás el había empujado por el peñasco.

Lo recibió la madre, lo reconocieron y lo acogieron con gran cariño.

Les pregunto acerca de su suerte, desde su ultima visita.

La señora con lagrimas en los ojos le conto, que precisamente el día de su partida, habían encontrado que la vaca, el sustento de su casa, se había caído por la montaña.

Sus hijos muy acongojados por esta tragedia, habían reaccionado de manera inesperada, el mayor había conseguido trabajo en una hacienda contigua, el menor, aprovechando el dinero producto de la venta de la leche del día anterior. Compro unas semillas para cultivar y las hermanas, se dedicaron a labrar la tierra con dedicación, en compañía de su padre. La madre por su parte, retomo su pasatiempo favorito que era coser, producía los mas bellos manteles que a simple vista parecían pinturas de grandes artistas. Pronto sus costuras se hicieron muy famosas dentro de su comunidad, generándole esta practica grandes ingresos.

Así, con el dinero que recogían entre las actividades familiares, como la venta de frutas y hortalizas, el salario de su hermano, y las costuras de la madre, poco a poco compraron cerdos, gallinas, vacas, que a su vez les generaban buenas ganancias. Remodelaron su humilde casa y se convirtieron en un ejemplo de vida.

Su padre había muerto un año atrás, en medio de la opulencia y la abundancia y con la satisfacción de ver a su familia realizada y productiva.

Es maravilloso ver como de una tragedia, un momento inesperado puede surgir el mayor de nuestros beneficios.

Es hora ya, de que salgas de tu zona de confort, si tienes un trabajo que ya no te agrada, pero sigues ahí porque te provee tus cosas minimas, y temes hacer algo diferente, por miedo a emprender, al que dirán o simplemente por pereza, es momento de que empujes tu vaquita por el abismo, antes de que alguien más lo haga.

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